
Mataró, Barcelona
Barko llegó a la protectora después de que su propietario renunciara a él porque ya no podía seguir cuidándolo. Es un perro cariñoso, tranquilo y juguetón, que busca mucho la compañía de las personas. Puede convivir con niños, gatos y otros perros, y puede adaptarse tanto a un entorno urbano como a otros tipos de hogar. Ahora necesita una familia que quiera compartir con él esta nueva etapa y ofrecerle el cariño, la compañía y la estabilidad que necesita.
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