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    ¿Beber agua muy fría puede causar un shock térmico a un perro? Mito vs. realidad

    Por Javier de Hundwell··5 min de lectura

    Con la llegada de las olas de calor, las redes sociales y los grupos de mensajería suelen llenarse de consejos sobre cómo cuidar a nuestros perros durante el verano. Uno de los mitos más extendidos afirma que ofrecer agua muy fría o con cubitos de hielo a un perro acalorado puede provocarle un supuesto "shock térmico" o incluso favorecer una torsión de estómago.

    Sin embargo, cuando analizamos esta afirmación desde el punto de vista de la fisiología canina y la medicina veterinaria, la evidencia científica apunta en otra dirección: beber agua fría, por sí solo, no provoca un shock térmico.

    Lo que dice la ciencia: la temperatura del agua no es el problema

    Según explican los especialistas del American Kennel Club (AKC), el agua fresca o fría puede ofrecerse con seguridad a la gran mayoría de los perros sanos. No existe evidencia de que la temperatura del agua provoque un colapso fisiológico inmediato al llegar al estómago.

    Cuando un perro bebe, el líquido pasa por la boca y el esófago antes de llegar al estómago, atemperándose progresivamente gracias al calor corporal. Por ello, el organismo no experimenta una "congelación interna" ni un shock térmico simplemente por ingerir agua fría.

    El verdadero riesgo: beber demasiado rápido

    Si el problema no está en la temperatura del agua, ¿por qué existe esta creencia? La explicación se encuentra en la forma de beber de algunos perros cuando llegan muy acalorados.

    Después de hacer ejercicio o tras un paseo con mucho calor, algunos perros beben con ansiedad y tragan grandes cantidades de agua junto con abundante aire.

    Aerofagia

    Al beber de forma compulsiva, el perro puede ingerir mucho aire al mismo tiempo que el agua.

    Distensión del estómago

    La combinación de agua y aire puede provocar una distensión rápida del estómago, especialmente si la ingesta es muy abundante.

    Mayor riesgo en perros predispuestos

    En perros de razas grandes o de pecho profundo, esta distensión puede favorecer la aparición de una dilatación-vólvulo gástrico, una urgencia veterinaria grave. El factor de riesgo no es el agua fría, sino la velocidad con la que el perro la ingiere.

    Dónde sí puede existir un problema de contraste térmico

    El verdadero riesgo relacionado con un cambio brusco de temperatura no se encuentra en el aparato digestivo, sino en la superficie corporal.

    Sumergir de golpe a un perro muy acalorado en agua helada o ducharlo con agua extremadamente fría puede provocar una intensa vasoconstricción periférica. Al estrecharse los vasos sanguíneos de la piel, el organismo dificulta la pérdida de calor, reteniendo una mayor cantidad de temperatura en el interior del cuerpo.

    Además, el frío intenso puede desencadenar temblores musculares, un mecanismo natural que genera todavía más calor corporal.

    Por este motivo, cuando es necesario refrescar a un perro, la recomendación consiste en utilizar agua fresca o templada y aplicarla progresivamente sobre zonas como las almohadillas, las ingles, las axilas o el abdomen.

    Cómo ofrecer agua fría de forma segura

    Permite que beba poco a poco

    Si tu perro llega muy jadeante, es preferible ofrecer pequeñas cantidades de agua y permitir pausas entre cada toma para que recupere un ritmo respiratorio más tranquilo.

    Utiliza cubitos como enriquecimiento

    Los cubitos de hielo pueden utilizarse como una forma de hidratación lenta, por ejemplo dejándolos flotar en el bebedero o congelando premios aptos en agua para que el perro los lama poco a poco.

    Favorece un ambiente tranquilo

    Antes de permitir que beba grandes cantidades, procura que descanse unos minutos en una zona fresca y con sombra para reducir el jadeo y la ansiedad.

    Conclusión

    Muchos de los mitos sobre el cuidado de los perros durante el verano nacen con buena intención, pero no siempre están respaldados por la evidencia científica. En el caso del agua fría, el problema no es su temperatura, sino la forma en la que el perro la consume cuando está muy acalorado.

    Ofrecer agua fresca, permitir que beba con tranquilidad y evitar los cambios bruscos de temperatura sobre todo el cuerpo son medidas sencillas que ayudan a mantener una hidratación segura durante los meses más calurosos.

    Si quieres seguir aprendiendo sobre educación y bienestar canino, visita nuestra sección de adiestramiento y encuentra un educador canino. Y si estás pensando en ampliar la familia, descubre los perros que esperan un hogar en nuestra sección de adopción responsable.

    Preguntas frecuentes

    Aviso legal: Este contenido es puramente informativo y no sustituye el diagnóstico o tratamiento de un profesional. Cada animal tiene necesidades individuales únicas; consulta siempre con un experto antes de tomar decisiones sobre la salud o el comportamiento de tu perro.