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    Espigas en perros: síntomas, riesgos y cómo proteger a tu perro en primavera y verano

    Por Hundwell··4 min de lectura

    Las espigas en perros son uno de los riesgos más comunes durante los paseos de primavera y verano, especialmente en zonas de hierba seca. Aunque parecen inofensivas, estas semillas pueden clavarse en la piel, los oídos, la nariz o las patas y provocar infecciones, dolor y urgencias veterinarias.

    Por qué las espigas son tan peligrosas para los perros

    Lo que hace especialmente peligrosas a las espigas es su estructura natural. Tienen forma de arpón y están cubiertas por pequeños filamentos que les permiten avanzar hacia dentro, pero dificultan enormemente que retrocedan.

    Cuando una espiga se engancha al pelo o a la piel del perro, el movimiento del cuerpo puede hacer que siga avanzando hasta penetrar en tejidos sensibles. Esto puede causar inflamación, infecciones e incluso abscesos internos.

    Durante los meses cálidos, conviene extremar la precaución en parques, caminos y terrenos con vegetación seca o descuidada.

    Síntomas de una espiga en perros que no debes ignorar

    Los síntomas dependen de la zona donde se haya alojado la espiga. En muchos casos, aparecen de forma repentina justo después del paseo.

    • Sacudidas intensas de cabeza.
    • Estornudos repetitivos o sangrado nasal.
    • Cojera repentina o lamido constante de una pata.
    • Ojo cerrado, lagrimeo excesivo o sensibilidad a la luz.
    • Molestias al caminar o cambios de comportamiento.

    Las zonas donde las espigas suelen clavarse con más frecuencia

    Las espigas suelen alojarse en áreas húmedas, sensibles o con menos protección de pelo. Algunas zonas son especialmente vulnerables durante los paseos.

    Oídos

    Es una de las urgencias más habituales en verano. Si la espiga entra en el conducto auditivo, el perro puede sacudir la cabeza de forma violenta o caminar inclinado.

    En casos graves, puede llegar a dañar el tímpano y provocar infecciones dolorosas.

    Nariz

    Mientras olfatea el suelo, el perro puede aspirar accidentalmente una espiga. Esto suele provocar ataques de estornudos intensos y, en algunos casos, sangrado nasal.

    Patas y almohadillas

    La zona entre los dedos es especialmente delicada. Las espigas pueden clavarse fácilmente y generar inflamación, quistes interdigitales y cojera.

    Ojos

    Las espigas también pueden quedarse atrapadas bajo los párpados y causar lesiones corneales muy dolorosas que requieren atención rápida.

    Cómo prevenir problemas con espigas después del paseo

    La prevención es la mejor herramienta para reducir riesgos. Siempre que sea posible, evita caminar por zonas de hierba seca alta durante primavera y verano.

    Después de cada paseo, dedica unos minutos a revisar cuidadosamente a tu perro, especialmente si tiene pelo largo o abundante.

    1. Revisa entre los dedos y almohadillas.
    2. Comprueba el interior de las orejas.
    3. Observa ojos, axilas y abdomen.
    4. Cepilla el pelo tras pasear por vegetación seca.
    5. Mantén recortada la zona inferior de las patas en perros de pelo largo.

    Si notas molestias persistentes, sacudidas fuertes de cabeza o cojera repentina, acude cuanto antes a veterinarios especializados. Intentar extraer una espiga profundamente clavada en casa puede empeorar la situación.

    Qué hacer si sospechas que tu perro tiene una espiga

    Actuar rápido es importante para evitar complicaciones. Si la espiga ya ha penetrado en la piel, el oído o la nariz, no intentes sacarla con pinzas sin visibilidad clara.

    Manipularla incorrectamente puede romperla y dejar fragmentos dentro del cuerpo, dificultando mucho más la extracción posterior.

    En perros especialmente activos o que pasean con frecuencia por campo y montaña, también puede ser útil reforzar rutinas de cuidado e higiene con ayuda de adiestradores y educadores o profesionales especializados en bienestar canino.


    Preguntas frecuentes

    Aviso legal: Este contenido es puramente informativo y no sustituye el diagnóstico o tratamiento de un profesional. Cada animal tiene necesidades individuales únicas; consulta siempre con un experto antes de tomar decisiones sobre la salud o el comportamiento de tu perro.